037 Obtén lo mejor de la vida

El poder de la amabilidad es grandioso, pero hoy lo puedo constatar más que otras veces. Un simple gesto de buenos días o buenas tardes puede obrar maravillas en las personas.

 

La amabilidad natural que surge de ti puede ablandar a la persona más dura, traspasar fronteras y crear situaciones sorprendentes a tu alrededor. Lo único que necesitas es ser genuinamente amable y será suficiente para obtener lo mejor de la vida.

 

Te lo digo porque cuando paso por mis camisas, con las muchachas que me ayudan a plancharlas, Lupita, Consuelo y Aída. Además de dejarlas perfectamente, el precio del servicio es muy adecuado, el tiempo de entrega perfecto, las dejo por la mañana y por la tarde están listas, cada que llego me reciben con una sonrisa y me despiden con un abrazo.

 

El ir cada semana o quincena con ellas representa un ritual de saludos y sonrisas que alegran mi día, además considero que es recíproco.

 

¿Y se dio así como así? La verdad es que hace un tiempo era muy diferente la situación. Primero conocí a Lupita, ella fue la primera que me atendió, me recibió como a cualquier persona, esto es, con un saludo normal y en espera de tomar la orden del servicio.

 

Entiendo que es lo esperado, yo era un cliente más, sin embargo, cada día cuando llegaba le preguntaba que si cómo estaba. Aun cuando su respuesta fuera un simple y cordial “bien” seguí insistiendo hasta que poco a poco me fui ganando su confianza.

 

Considero que todas las personas por naturaleza buscamos la empatía con los demás, deseamos conectar de alguna manera, pero también entiendo que tenemos muchos condicionamientos que nos inhiben, nos hacen ser recelosos, desconfiados y poco a poco nos alejan de nuestra naturaleza.

 

Pero cuando sentimos amabilidad por parte de los demás la regresamos, despacio, con tiento, porque  regresamos a ser personas bondadosas y amables.

 

Así fue como Lupita fue entendiendo que cada pregunta de mi parte era en realidad para saber quién era ella como persona, porque en verdad me interesaba entablar una amistad, y después eso permeó a los alrededores, es decir, con Consuelo y con Aída.

 

Me siento feliz porque además de contar con su amistad que para mí es lo más valioso, también tengo un excelente servicio de su parte, un milagro cotidiano a través de una experiencia ganar ganar en toda su expresión.

 

Hay cosas muy sencillas y que obtienen grandes retribuciones por aplicarlas de manera cotidiana, por ejemplo, si eres un mesero, si sonríes y eres amable lo más probable es que recibas una mejor propina.

 

Si vas a solicitar un servicio y sonríes, la persona del otro lado te tratará amablemente también, es muy difícil que pase lo contrario, se llama Ley de la Reciprocidad, todos somos como espejos, lo que ofrecemos es lo que recibimos.

 

Las puertas se abren para quien establece lo que desea. Si otorgas amor es lo que recibirás, si entregas sonrisas es lo que tienes de regreso y viceversa. Nada sucede por casualidad.

 

Todo es para nuestro crecimiento, por eso, el que haya aprendido de las grandes como Linda Kapplan Thaler y Robin Koval, el milagro cotidiano del poder de la amabilidad ha sido una de las cosas más preciadas para mí.

 

Te recomiendo aplicar esta poderosa herramienta todos los días en tu vida, tú tienes ese poder, úsalo y siempre estará a favor tuyo y al de los demás.

 

Aprendizajes del día:

  • Un simple gesto de buenos días o buenas tardes puede obrar maravillas en las personas
  • La amabilidad natural que surge de ti puede ablandar a la persona más dura
  • Con la gente que te rodea promueve un ritual de saludos y sonrisas que alegre tu día
  • Tu sonrisa y tu amabilidad son poderosas, úsalas a diario y obtén lo mejor de la vida
  • La confianza toma tiempo en obtenerse, valórala y consérvala
  • Lo que ofreces a los demás es lo que recibes de ellos
  • Las puertas se abren para quien establece lo que desea

 

 

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