043 Me hiciste el día

Cuando hagas algo, hazlo de todo corazón porque el simple hecho de hacerlo cambiará tu entorno para mejor.

 

Aunque a veces ni cuenta te des, aunque nadie te lo indique así o parezca que pasa desapercibido y sin valoración alguna.

 

Si lo sientes, hazlo, tal vez alguien en este momento se esté beneficiando de tu esfuerzo y su vida esté cambiando para mejor, sin saberlo estás viviendo en un mundo mejor.

 

Te lo digo porque recibí un mensaje lleno de ternura y emotividad de mi amiga Imelda Torres donde me agradecía por escribir milagros cotidianos. Ahora mi propia visión de estas publicaciones ha cambiado y con más ganas deseo continuar compartiéndolas.

 

Y aun cuando mi reto de escribir los 365 milagros cotidianos, uno para cada día del año haya concluido, sigo actualizándolos porque ella fue una de las personas que estuvo conmigo desde el principio, siempre apoyándome y manifestando su incondicional cariño y apoyo.

 

Recuerdo el día cuando recibí su mensaje. Estaba en una reunión de negocios y mientras unas personas discutían cosas e indicaba que su debate jamás concluiría, agarré mi teléfono y revisé unos mensajes.

 

Uno de ellos, hizo que brotaran lágrimas de mis ojos, tenía ganas de salirme de la reunión, llorar de felicidad y con muchas ganas, pero era muy complicado que hiciera eso, así que como pude controlé mis emociones y seguí en la reunión.

 

Al concluir la junta de negocios mi actividad normal continuó, sin embargo, me era difícil quitarme de la mente el mensaje que recibí de mi amiga.

 

En unas cuantas líneas ella me comentaba unas situaciones difíciles para las que había pasado en los últimos años y como después de muchas circunstancias adversas logró sobreponerse.

 

Después de todo eso su vida había cobrado un sentido diferente y amplio, y a pesar de que esas experiencias dejaron huellas profundas en su ser, pudo seguir adelante con su vida y la de su familia.

 

Ahora se siente plena como profesionista, como madre y mujer. Imelda Torres, eres un ejemplo a seguir, me hiciste el día.

 

Te agradezco que hayas compartido conmigo tu experiencia de vida, algún día te pediré que me permitas contarla abiertamente, porque sé que muchas personas tendrán un milagro cotidiano al darse cuenta de cómo las personas tenemos una capacidad sorprendente para sobreponernos a cualquier cosa.

 

Porque estamos hechos para la grandeza y cada pequeña o gran cosa que sucede en nuestra vida es para enriquecernos y hacernos mejores personas.

 

Me hace muy feliz que estas pequeñas publicaciones toquen los corazones de las personas, me siento muy feliz porque puedo contribuir con una pequeña parte para que este mundo sea mejor.

 

Y parafraseando a la Madre Teresa de Calcuta a veces pensamos que lo que hacemos es una simple gota de agua en el inmenso mar, pero el mar sería inexistente sin todas esas gotas de agua que lo forman. Imelda si comparamos las acciones como gotas de mar, considero que tu contribución en este mundo es de varios baldes.

 

Aprendizajes del día:

  • Cuando haces algo de corazón, estás creando un mundo mejor
  • Si alguien más se beneficia de tu trabajo, síguelo haciendo con gusto
  • Abre tu corazón a los demás y ellos harán lo mismo
  • La vida te da lecciones, y tu decides el aprendizaje que obtienes
  • Aunque sea pequeña tu contribución, ofrécela diariamente
  • Aunque lo que hagas parezca una gota en el mar, hazlo, el mar está lleno de gotas

 

 

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