052 Aunque te duela

Un día en una reunión con unos amigos recordábamos ciertas conversaciones. Entre risas y bromas uno de ellos dijo, es verdad, es cómo cuando tu afirmaste con toda seguridad sobre tal cosa… En ese momento mi yo soberbio y altivo habló diciendo, no lo hice así, yo dije…

 

Seguí dando excusas para defender lo indenfendible. Ellos tres concidieron que yo había afirmado tal cosa, sin embargo, bajé la mirada y dije, no es cierto.

 

A veces nos cuesta mucho trabajo aceptar que cometemos errores o admitir que erramos nuestro juicio en ciertas cosas. Solo el tiempo y estas personas cercanas a ti se encargan de sacarlo a relucir. Me dije a mi mismo, aunque te duela debes admitir que tienen razón.

 

La soberbia es un buen encubridor (en apariencia) de nuestra debilidad y cerrazón, sin embargo, aunque queramos engañar con las apariencias, siempre una falsa postura carecerá de fuerza, porque es irreal.

 

Pensaba que cuando pasan ese tipo de situaciones, nos vemos expuestos. Nuestra primera reacción es la negación y el estar a la defensiva, en ese preciso momento, es cuando suceden los milagros cotidianos.

 

Es cuando te das cuenta que es una bendición que tus incongruencias, omisiones, errores, falta de conciencia y demás cosas que nos pasan, sucedan con tus amigos que con personas a las cuales desconoces.

 

Es preferible que tus amigos lo noten en vez de que esas zonas ocultas de tu ser salgan a relucir en situaciones más complicadas con extraños.

 

Considero que es preferible que un amigo que está cerca de ti te indique lo que está mal contigo, aunque te sientas avergonzado, aunque te duela, pero es preferible a que otra persona ajena a tu entorno lo note.

 

Créeme que el resultado es mucho mejor con un amigo porque tus amigos te quieren y te tienen paciencia, un extraño lo más probable es que no.

 

Creo que eso ya lo sabes porque lo has vivido, por ejemplo, como en el caso que te comento que ellos me indicaban que dije algo y eso me hizo sentir apenado porque era cierto.

 

Pero nada comparado con pasar un ridículo mayor ante muchas personas, o bien, en otros ámbitos, perder una negociación o un cliente porque éste notó lo que tú te aferrabas en ocultar.

 

Esto me recuerda a un vendedor que estaba entrenando. Ya le habíamos dicho que alegaba sin razón en muchas ocasiones, solo para sentirse el vencedor y sin razón alguna, acaso por el simple hecho de ganar y tal vez intentando elevar su baja autoestima.

 

Nunca nos hacía caso. Un día mientras lo acompañaba se puso a alegar con un prospecto de cliente, buscando convencerlo de algo. Por más que intenté decirle que se detuviera prosiguió sin prestarme atención como de costumbre lo hacía.

 

Después de un momento, le explicó sus razones al cliente, éste le indicaba que estaba en desacuerdo. Aun así el vendedor seguía de manera casi ofensiva explicando al cliente para darle a entender que si alguien sabía era él.

 

El prospecto, llegó un momento donde guardó silencio y lo dejó concluir. Cuando salimos de la reunión me dijo, ¿viste? Finalmente lo convencí, le dije, finalmente se quedó callado y te escuchó ¿Cuál crees que fue el resultado? Pues lo convencí y se quedó sin palabras.

 

Le pregunté ¿Estás seguro? Claro que sí, como se convenció ninguna duda le había quedado ¿Y te compró? Bueno, es la primera cita, ya comprará ¿Cuándo? Le pregunté de manera inquisitoria. La siguiente semana, respondió.

 

A las siguientes semanas le pregunté y al principio no me quería decir, pero después reconoció que el prospecto ya no le respondía las llamadas.

 

Así que agradece a tus amigos o personas cercanas que te indican tus errores y fallas comunes, ya que ellos pueden verlos muy bien porque a diario te miran, te van entendiendo y en algunos casos hasta te conocen mejor en ciertas áreas.

 

Es preferible hacerles caso a ellos que buscan tu mejora y que con sus comentarios quieren evitarte caer en la vergüenza o perder oportunidades importantes en tu vida. Vive cada instante ya que todo en la vida es aprendizaje.

 

Aprendizajes del día:

  • La soberbia es un buen encubridor (en apariencia) de nuestra debilidad y cerrazón
  • Es una bendición que tus incongruencias y errores sean vistos primero por tus amigos
  • Los buenos amigos te quieren y te tienen paciencia
  • Los amigos notan lo que tú te aferrabas en ocultar
  • Vive cada instante ya que todo en la vida es aprendizaje
  • Algunas cosas duelen, pero el aprendizaje lo supera con creces

 

 

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