089 Tan generoso como la naturaleza

Una vez un discípulo le pregunta a su mentor. Maestro ¿Qué tan generoso debo de ser? Y el maestro complaciente le responde, debes ser tan generoso como la naturaleza. El discípulo confundido le dice, no entiendo ¿Podría ser más específico?

 

El maestro pacientemente le responde, la naturaleza es simplemente generosa, le importa poco si eres bueno o malo siempre te otorga sol, calor, luz, luna, estrellas y su belleza, los ríos, el mar, los árboles y sus frutos, en sí, todo lo que ves a tu alrededor es bondad de la naturaleza.

 

El discípulo abría sus ojos con admiración, le parecía difícil de creer lo que su maestro le indicaba. El mentor continúa diciendo, la naturaleza simplemente otorga todos los días sin importarle si lo valoras, si hiciste tus labores, en qué raza te han clasificado o los parámetros en que te encuentres.

 

Para la naturaleza solo existe la generosidad y te la otorga cada día como un milagro cotidiano.

 

El discípulo maravillado y a la vez confundido le pregunta, entonces, quiere decir que puedo recibir y recibir todo el tiempo, de todos modos la naturaleza proveerá y yo jamás tendré que regresarle algo.

 

Se queda un momento pensativo y continúa, eso me agrada, puedo vivir una vida tranquila y pacífica sin preocupaciones, porque si lo que usted dice es cierto, la naturaleza jamás me exigirá que le regrese algo.

 

Mi querido discípulo, le responde el maestro, lo que comentas en tu apreciación es muy válido. La mayor parte de las personas consideran que porque la naturaleza es en extremo generosa y como el ser humano se cree la especie “superior”, puede solo recibir sin tener que otorgar algo a cambio.

 

Existe un punto adicional al que te acabo de comentar y es que la naturaleza otorga pero con una condición, y es que debe ser tan productivo como ella.

 

Para continuar con el equilibrio perfecto debes ser tan generoso y productivo como la naturaleza, si rompes el equilibrio la sabia naturaleza te seguirá otorgando, siempre lo hará, sin embargo, los excesos los tiene muy entendidos también y su amor es general.

 

Si tú excedes de tu cuota sin regresar a cambio por lo que se te ha dado, lo que tomaste de más comienza un ciclo de descomposición para evitar dañar a los demás.

 

No entiendo dijo el discípulo, usted me acaba de decir que a la naturaleza le importa poco si soy bueno o malo, entonces “¿Por qué me juzgaría?” Se le llama equilibrio perfecto, responde el maestro, la naturaleza otorga de manera abundante y sus hijos en reciprocidad hacen lo mismo.

 

Si uno de ellos rompe el equilibrio, sufre las consecuencias en su propia existencia, porque para que todo exista en armonía debe ser productivo. Si alguno desafía esta ley de la naturaleza, se le aísla, o bien, se le erradica del ecosistema.

 

Por ejemplo, nuestros cuerpos tan perfectos siguen esa ley, si entra una bacteria o elemento extraño en nosotros, nuestro sistema inmunológico inmediatamente tratará de encapsularlo y aislarlo, después asimilarlo, expulsarlo o erradicarlo.

 

Las plantas hacen lo mismo, cuando una bacteria ataca a una hoja el sistema inmune comienza su labor para aislar o erradicar al elemento que rompe el equilibrio, si en determinado momento le es difícil erradicarlo, optará por el bien de la generalidad, es decir, prescindir de esa hoja o rama, buscando el beneficio de la colectividad.

 

En la naturaleza todo tiene un propósito de su existencia, ninguna de sus creaciones es ociosa, si tu optas por una vida de esa forma, es decir, sin oficio ni beneficio, es tu elección. Pero debes considerar los riesgos inherentes a ello.

 

Finalmente querido discípulo, te invito a ser tan generoso como la naturaleza, otorga, porque tienes en abundancia como ella, solo recuerda que debe ser productivo de lo contrario se te erradicará.

 

Aprendizajes del día:

  • Para la naturaleza solo existe la generosidad y te la otorga cada día como un milagro cotidiano
  • Para crear un equilibrio perfecto debes ser tan generoso y productivo como la naturaleza
  • La naturaleza otorga de manera abundante y sus hijos en reciprocidad hacen lo mismo
  • Ninguna de las creaciones de la naturaleza es ociosa
  • Si quieres tener un lugar en este ecosistema (vida) tienes que ser productivo
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