106 Cuenta tus bendiciones

Mientras pagaba mis cosas en un supermercado hablaba con la cajera. Considero que es una constante con ciertas personas o con muchos de nosotros, el quejarnos. Creo que lo expresamos de manera natural porque considero que hay una inercia en hacerlo como parte de nuestra cotidianidad.

 

Nos es complicado erradicar el hábito o vicio de quejarnos, tanto que a veces ni pensamos que eso sea una queja.

 

Bien, mientras hablaba con la cajera al momento de pagar, ella se quejaba amargamente de que era su día de descanso, que ella nunca trabajaba ese día y se le hacía muy injusto que la hicieran trabajar solo porque alguien más había faltado.

 

Continuó con su queja diciendo que ya le estaba cansando ser siempre “el caballito de batalla” cuando otras personas muy felices podían faltar. Me concretaba a solo sonreír sin decir nada.

 

Cuando estaba a punto de pagar le pregunto ¿Tanto así le molesta su trabajo? Asombrada de que le preguntara algo, como si esperara que solo sonriera mientras ella continuaba con su catarsis.

 

Me responde, no, en realidad me gusta pero odio que me hagan venir los días de descanso ¿Le gustaría estar sin su trabajo? Le pregunté sin mucho tacto, y su reacción fue que abrió grandemente los ojos como si pensara que yo fuera un emisario de sus jefes o alguien que podría hacer realidad esa pregunta.

 

Inmediatamente me responde, para nada, la verdad estoy muy bien y dejó la conversación hasta ese punto.

 

Regularmente pensamos que muchas de las cosas que nos suceden son un martirio, que desearíamos estar en otra posición, en otro lugar o haciendo otras cosas.

 

Sin embargo, cuando nos vemos frente a la situación de elegir entre lo actual o irnos a esa aventura que se vislumbra en nuestra mente, es cuando retrocedemos y comenzamos a valorar lo que tenemos. Pensamos en la frase “cuenta tus bendiciones en vez de tus decepciones”.

 

En el momento en que contamos nuestras bendiciones nuestra vida cobra un sentido distinto, valoramos las cosas por la razón especial del porqué se encuentran en nuestra vida y nuestra visión al respecto cambia radicalmente.

 

En otra ocasión le pregunté a alguien sobre su trabajo que le extenuaba, le hice preguntas similares y me dijo, creo que tienes razón, es preferible tener mi trabajo actual, además así el tiempo se me pasa rápido cuando hay mucho qué hacer.

 

Me sonreí pero dentro de mí sentí una punzada de tristeza al comprender lo que encerraban sus palabras, en definitiva, un milagro cotidiano, pero éste me causaba pena porque muchas personas desean que sus días pasen rápido.

 

Si pudieran entender que su vida es tan efímera, que cuando se den cuenta ya habrá poco qué hacer. Si tu trabajo te disgusta, adelante, busca otro, hay tantas oportunidades para ti, esperando a que te decidas a crecer y a mejorar.

 

Me he topado con muchas personas que dicen, así se me pasa “más rapido el día”. Si tu eres una de esas personas que estás en un lugar donde se te tiene que pasar rápido el día para hacer otras cosas, por favor, detente, analiza bien lo que estás haciendo.

 

Esto es, ese tiempo que “se te pasa rápido” no regresará y lo habrás invertido en cosas que no deseas, tal vez te brindan satisfactores y ¿Qué tal las satisfacciones? ¿Te las brindan? ¿Eres feliz?

 

Hay tantas cosas emocionantes por descubrir en esta vida, gente maravillosa que conocer, comidas deliciosas que probar, lugares asombrosos que visitar, cosas sorprendentes por aprender, en sí, tanto qué hacer.

 

Si el lugar en el que estás consideras que es poco propicio para tu aprendizaje, crecimiento o felicidad ¿Qué esperas? ¡Cámbialo! Puede ser que al principio te quieras regresar pero una vez emprendido el viaje comprenderás que todo cambio es positivo y siempre te llevará a un crecimiento.

 

Me siento feliz de poder desempeñarme en algo que me apasiona, poder disfrutar cada momento del día y en la noche agradecer por las bendiciones recibidas, las buenas experiencias que ponen una sonrisa en mi rostro, las adversas que templan mi carácter haciéndome más fuerte.

 

En definitiva, soy una persona bendecida, tanto como tú, y si no crees solo mira a tu alrededor, como dicen nuestros amigos estadounidenses “cuenta tus bendiciones”.

 

Aprendizajes del día:

  • Todo cambio es positivo y siempre te llevará a un crecimiento
  • Hay muchas bendiciones en tu vida, si no me crees ¡Cuéntalas!
  • Cuenta tus bendiciones en vez de tus decepciones
  • Somos afortunados por tener una vida para aprender y compartir
  • Si tu trabajo te disgusta, adelante, busca otro

 

 

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