107 Actividad delegada…

Cuando conocí a Roel no le caí bien, hacía comentarios incisivos y algunos hasta fuera de lugar. Aun así entendí que era parte de su personalidad y jamás me tomé algo de manera personal.

 

Considero que el que se “te resbalen” algunas cosas es lo mejor en ciertos casos, en éste, fue la mejor decisión, solo reirme y creo que, después de todo, eso a él le agradaba. Fue como poco a poco me gané su confianza y respeto.

 

Cuando hice mi primer presentación en un curso de Núcleo Consultores me sentía aterrado, a pesar de haber dado muchas pláticas y clases sentía que era otro nivel y así era, tener que participar con Roel a mi lado era sentirme como en una situación tipo David y Goliat.

 

Al principio estuve muy nervioso pero luego de ver a Roel que estaba atento a cada palabra que decía e intervenir en los momentos donde sentía que dudaba, fue un alivio.

 

A pesar de que me daba mucha “carrilla”, en los momentos de verdad, es decir, donde debía demostrar que éramos un equipo y que trabajábamos juntos, él estaba presente y con todo lo que eso significaba. Me sentí feliz de poder tener ese gran mentor.

 

Sin detenerme a pensar mucho en ello fui entendiendo que la forma de acercarse a mí era esa, a tientas y a través de un poco de burla, con sarcasmo, como no queriendo parecer muy obvio, tal vez porque dentro de él, tenía serias dudas acerca de mi desempeño y con justa razón.

 

Después de participar juntos algunas veces vio que, después de todo, yo no era tan malo y comenzamos a platicar más. Fue algunas veces a mi oficina y otras salimos a comer juntos.

 

Era grandioso escucharlo y recibir una retroalimentación franca de su parte. Recuerdo también una vez que fuimos a cotizar un proyecto para eficiencia organizacional. En la empresa que visitamos, quien nos recibió lo conocía, se quedó frío al verlo y cambió los tópicos de la reunión, se le veía nervioso.

 

Fue de lo más curioso que he visto en este tipo de reuniones. La persona mientras hablaba con nosotros, me refiero a las reuniones previas que tuvimos con mi equipo de trabajo, él se comportaba de manera prepotente, exigiendo muchas cosas.

 

Cuando vio entrar a Roel, simplemente se quedó helado, se conocían bien, Roel hizo algunas preguntas muy certeras, la persona altanera dejó de serlo y parecía un manso cordero.

 

Esta persona arrogante ahora solicitaba la opinión de Roel para saber qué sería lo adecuado hacer en determinados casos. Ese era el verdadero poder de Roel, pensé en aquel entonces.

 

Después de tiempo entendí que la gente que conocía a Roel sabía que él era una eminencia y pocos saldrían bien librados de un encuentro con él, en las áreas de personal y gerencial.

 

Roel fue una persona sorprendente y que ha inspirado varios milagros cotidianos, incluso después de su partida sigue causando impactos positivos.

 

Otra de las cosas que jamás olvidaré es una frase que ha marcado mi vida “Actividad delegada sin supervisión adecuada, vale pura chingada”.

 

Cuando me la dijo por primera vez me reí mucho, después no tanto porque comprendí la gran sabiduría existente en sus palabras.

 

Incluso al día de hoy me cuesta trabajo adaptarla completamente a mi vida, porque a pesar de que suena divertida, es una ley en las organizaciones. Al día de hoy sigo implementándola y a veces dándome de topes porque olvidé aplicarla al pie de la letra.

 

Aunque al principio me aceptaba poco o nada, al final fuimos muy cercanos y me siento feliz de haber estado cerca de él en esos últimos momentos, ese sábado que lo fui a ver ya no hablaba, sin embargo, sus ojos eran expresivos y se despidió de mí.

 

Entendí perfectamente los mensajes y aprendizajes finales que deseaba otorgarme, incluso en esa situación seguía siendo alguien estoico y sorprendente. Pocas horas más tarde nos dejó con un gran legado de sabiduría.

 

Agradezco a la vida el milagro cotidiano por haberme permitido compartir con él algunos momentos y enseñanzas, sobre todo, la de la delegación de una actividad supervisada.

 

En definitiva me faltó pasar más tiempo con él. Sin embargo, a Roel sus enseñanzas y carisma lo trascienden.

 

Aprendizajes del día:

  • Busca siempre alguien más grande y sabio que tú para guiarte
  • Actividad delegada sin supervisión adecuada, vale pura chingada
  • Nunca juzgues a un libro por su portada
  • Cuando tu carisma y enseñanzas te trascienden es porque has hecho algo sorprendente
  • Acércate a personas que te ayuden a ser mejor persona

 

 

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