210 ¿Miedo a la oscuridad o a la luz?

Cuando era niño tenía mucho miedo a la oscuridad. Era un gran temor por los monstruos debajo de la cama o los fantasmas que aparecían producidos por las sombras en la ventana cuando el viento agitaba las ramas de los árboles.

 

Las figuras tenebrosas que imaginaba eran insoportables, que por más que cerrara los ojos de todos modos seguía escuchándolas gemir como almas en pena.

 

Desconozco si te pasó algo similar cuando eras niño, pero a mí, me daban mucho miedo todas esas cosas. Mis padres me recriminaban porque era un niño muy miedoso. He de reconocer que cualquier cosa me parecía sencilla siempre y cuando fuera en un lugar iluminado.

 

Los desperté muchas veces en la noche porque me parecía insostenible escuchar ese ruido ensordecedor del viento y las sombras tenebrosas reflejarse en la ventana.

 

Lo que venía era esperado, un regaño a media noche, pero eran muy cariñosos, me daban un abrazo, se quedaban un rato conmigo y después me dormía plácidamente.

 

Ahora pienso en cómo los padres recriminan a los hijos porque les da miedo la oscuridad y creo que después de todo es algo positivo, ya que considero que en realidad es malo que a un niño le asuste la oscuridad.

 

Creo que es bueno que los padres puedan ayudarlos a acostumbrarse porque es una primera fase para enfrentar sus miedos.

 

Considero que todos los niños y adultos deben aprender a ser valientes y a enfrentar esos pequeños obstáculos en su vida, porque después vendrá mucha más oscuridad y si aprendieron a enfrentar esa pequeña y transitoria oscuridad, la otra, la podrán enfrentar mucho mejor.

 

Y de igual forma pienso que hay algo peor que un niño con miedo a la oscuridad y es un adulto con miedo a la luz.

 

Un adulto que se ha acostumbrado a la oscuridad y le parece agradable, prefiere quedarse en las sombras que emerger victorioso en la luz.

 

Creo que ese es el destino de cualquier ser humano, estar y vivir en la luz, en la grandeza.

 

Si bien es cierto, fue un gran proceso en la niñez dejar de tenerle miedo a la oscuridad, en la edad adulta debemos volver a tenerle miedo.

 

Los niños son sabios saben que eso es incorrecto, es decir, empíricamente saben que la oscuridad es algo muy feo ya que las personas deberíamos buscar estar siempre en la luz. Buscar nuestra realización como seres humanos en donde quiera que estemos.

 

La oscuridad es traicionera, porque en un principio nos hace temerle pero después nos hace ver que es correcto que estemos en ella, nos cobija y nos hace sentir que todo está bien.

 

La oscuridad nos dice al oído de manera complaciente “¿Para qué deseas lograr tus sueños? No hace falta, con lo que has hecho está bien, vive el resto de tu vida de esa manera”.

 

Y yo te digo ¡Cuidado! Si te acostumbras demasiado puedes quedarte ahí por siempre. Son palabras de alguien que ha conocido la oscuridad y se ha sentido muy a gusto, pero no feliz.

 

Jamás he conocido a alguien que en la oscuridad sea feliz, sí, puede estar muy a gusto, ya que la comodidad brinda tranquilizantes que te hacen creer que eso es felicidad.

 

Le he preguntado a muchas personas en estas circunstancias y todos me contestan refieréndose al pasado, lo que debieron haber hecho y no hicieron, concluyen diciendo que ahora solo están bien…

 

De igual forma jamás he conocido a alguien en la luz arrepentido de todos sus logros, sus éxitos y fracasos que lo llevaron a cosas más grandes.

 

Una persona que ha experimentado la luz sigue en ella, jamás querrá regresarse.

 

Así que considero ser muy prudente con la oscuridad porque sus trucos son simples, pero una vez que caes en ellos es difícil salir de ella.

 

Sin embargo, creo que a la luz debemos tenerle una apreciación especial, si bien, al principio es enceguecedora y durante varios momentos nos deja encandilados y sin ver, eso es normal.

 

Al igual que pasa con la oscuridad, también te acostumbras a la luz, pero a diferencia de la primera, ésta te otorga la facultad de poder ver exactamente por donde caminas, te muestra tu camino claramente y puedes dirigirte a él sin dificultad.

 

Aprendizajes del día:

  • La luz es el aprendizaje, el cambio y el crecimiento constante
  • Acostúmbrate a la luz, nunca te decepcionarás
  • Peor que un niño con miedo a la oscuridad es un adulto con miedo a la luz
  • La incomodidad te encamina hacia la luz
  • Al ver la luz ya no hay retorno

 

 

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