300 Lo que escuchas, lo que eres – Parte 02

Una amiga mía dice que lo que a ella le gustan son las canciones “viejitas pero bonitas”. Para mí era muy cierto, mucha música en mi pasado significó tantas cosas porque me recordaba a mis padres o hermanas.

 

Aunque me di cuenta que además de esos gratos recuerdos traían muchas cosas más, algunas poco agradables al escucharlas y meditar sobre el contenido de esas canciones.

 

Entonces, un buen día decidí erradicar la música pero el recuerdo mantenerlo, ya que pude dividir el uno del otro sabiendo que aunque quitara la música el recuerdo podría permanecer intacto y así es.

 

Tengo muchos recuerdos de la infancia donde mis circunstancias giraban en torno a lo que escuchaba, música infantil de ensueño, de grillos cantores, abejas trabajadoras, pitufos parlanchines, pastorelas y fuegos artificiales.

 

Así de mágica y divertida fue mi infancia, llena de ilusión, color y sonrisas, todo gracias a mis hermanas y mis padres quienes crearon esa niñez de ensueño. Mis amigos de la primaria también eran los promotores de ello, viví una infancia libre de dramatismo y mucha felicidad.

 

Sin embargo, en la adolescencia todo cambió, primeramente el separarme de mis hermanas porque se casaron, luego, mis compañeros de primaria que fueron a una secundaria diferente a la mía.

 

Después el fallecimiento de mi madre. En algún tiempo pensé que eran demasiadas pérdidas para tan poco tiempo y para alguien tan pequeño.

 

Más tarde entendí gracias a un milagro cotidiano, que si la vida te pone pruebas es porque estás listo para ellas, aunque creas que es todo lo contrario.

 

Todo se da justo en el momento en que debe ser, después de muchos años así lo he entendido y me considero bendecido por todas las cosas grandiosas que se han derivado de todos esos cambios.

 

Aun así, en ese tiempo viví con intensidad mi momento de rebeldía adolescente, la vida me había quitado demasiadas cosas valiosas, o por lo menos así lo creía.

 

En aquel entonces me enfurecía con facilidad, todo me parecía incorrecto la mayor parte del tiempo, los chicos eran unos inmaduros, las chicas unas bobas y por supuesto yo nada tenía que ver con ellos.

 

Sufrí de mucho bullying pero también lo realicé a otras personas, y analizando un poco lo que escuchaba en ese entonces, había demasiada agresividad en ello, deseos de venganza, destrucción e irresponsabilidad, era lo que todos escuchábamos en ese entonces.

 

Recuerdo escuchar el rock pesado de aquel tiempo, Metallica con “buscar y destruir”, “el amo de las marionetas”, “mátalos a todos” y peores que eso, también Alice Cooper con “la escuela se acabó”, “bienvenido a mi pesadilla”, “alza tu puño y grita”, entre cosas igual o peor de nocivas.

 

Si bien, me ayudaban a olvidar un poco el dolor causado por las múltiples pérdidas, también forjaban mi comportamiento agresivo, mal humorado, irresponsable y quejoso.

 

Todo era muy congruente para mí, escuchaba ese tipo de música y me comportaba como tal, como un idiota, pero era reforzado porque todos a mi alrededor se comportaban igual, entonces, era aceptado y bien visto.

 

Después vino la etapa de sufrimiento y dolor, una vez que comprendí que por más que gritara y exigiera cuentas a la vida, a Dios o a quien quisiera acerca de mis pérdidas y de cansarme de escuchar silencio.

 

Fue cuando decidí que la vida era cruel y triste, la gente llegaba en mi vida para luego abandonarme, así que ahora todo tenía que ver con “dejarme llorar”, “el recuento de los daños”, “la despedida”, “vivir sin aire”, “llórame un río” y peores.

 

Decidí que mi vida sería de esa forma y así fue, de igual manera muy congruente con mis deseos, solo que entre más dramatismo ponía en mis oídos más tragedia llegaba a mi vida.

 

Ya te he compartido algunas de esas tragedias, socios que se llevaban todo, amigos que buscaban hacerme daño y el “pobre de mí” solo sufría sin entender el motivo.

 

También hubo autos chocados, relaciones disfuncionales, bajo rendimiento, en fin, puedo mencionar tantas cosas, muy congruente con mis deseos auto destructivos confirmados por todo eso que escuchaba.

 

Hasta que un día dije, basta, todo esto me hace mucho daño y así como decidí que podía escucharlo ahora decido que quiero erradicarlo de mi vida.

 

Como soy muy tajante, agarré mi iTunes y comencé a borrar toda la canción o melodía que me hiciera sentir triste, mal, enojado o creara sentimientos negativos en mi persona, dejando solo aquello que me causara felicidad y me impulsara a ser mejor.

 

Al principio me costó mucho trabajo porque seguía pensando que era algo inofensivo, así que dejé ciertas canciones para “equilibrar” pero entre más avanzaba en el proceso más entendía que debían desaparecer.

 

Deseaba una nueva vida y sabía que esta nueva vida sería lo que yo decidiera que fuera de ella. Entonces decidí que sería feliz y pleno, sin dramatismo ni cosas negativas.

 

De pronto al escuchar música me sorprendía que aunque estuviera triste me sentía feliz de nuevo porque la música que tenía solo causaba eso en mí, y así cada nueva canción volvía a enfocarme en el camino.

 

Aun cuando deseara “autodestruirme” porque sintiera que así lo ameritaba la situación, solo quedaba música que me despertaba sensaciones positivas.

 

Así, gradualmente, fue como mi vida se llenó de milagros cotidianos constantes y lejos de tragedias frecuentes, hasta que los malos ratos han sido inexistentes en mi vida.

 

Claro, como a todos me siguen pasando cosas adversas pero ahora mi forma de enfrentarlas es completamente distinta, ahora que me responsabilizo de mi mismo y de mis decisiones, enfrento las cosas como son.

 

De ninguna manera las considero terribles, ya que son solo circunstancias que me hacen ser mejor persona, porque una vez superadas me siento más fuerte y más preparado para lo que sigue.

 

Me ha quedado muy claro que lo que escucho es lo que soy, que mis pensamientos son la expresión de mis deseos y por consiguiente todo lo que rodee mi vida debe estar influenciado por cosas positivas.

 

Milagros cotidianos es esa expresión de dar, de plenitud que existe actualmente en todo lo que vivo, de la gente que conozco y de la que me rodeo, con el único afán de transmitir felicidad y amor a través de estos mensajes que espero que lleguen a tu vida como un bálsamo reconfortante y puedas entender que tu vida al igual que la mía son grandiosas porque provienen de una misma fuente.

 

 

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