292 Leyes de la ayuda – Ley 02: Puedo ayudar

Siguiendo con las leyes de la ayuda hoy te comparto la segunda la cual es igual de simple que la anterior y sin duda muy efectiva.

 

Ley de la ayuda 02: Puedo ayudar – ya que cuento con los recursos para hacerlo

 

Una vez que te aseguras que la persona desea tu ayuda, ahora, ten la convicción de que en realidad puedes ayudarla, esto es, asegúrate que tienes los recursos necesarios para en verdad ayudar.

 

Cuando hablo de recursos me refiero a dinero, tiempo, esfuerzo, ganas o deseos, actitud, motivación, fuerza, conocimiento, experiencia, entre otros muchos factores que dependen de que puedas ayudar a alguien.

 

Hace algunos años una persona muy querida por mí y que nos ayudaba en las labores domésticas de la casa y también muy gustosamente nos hacía de comer. Le dije que traía un malestar estomacal que y me preparara algo ligero para evitar cualquier tipo de contingencia.

 

Con mucho esmero me preparó unos vegetales al vapor, además para complementar la comida y buscando ayudarme dijo que hizo especialmente para mí una crema de zanahoria y un poco de arroz con leche como postre.

 

Me sentí muy complacido ya que todo estaba delicioso, sin embargo, mi malestar estomacal poco disminuyó, es más, hasta empeoró.

 

Me sentía desconcertado, si la comida según yo había sido ligera ¿Por qué de pronto me sentía tan mal? Más tarde consulté con un amigo médico, me dijo que si algo debía evitar cuando se presentaba el malestar estomacal eran los lácteos.

 

Mi querida muchacha que nos ayudaba era vida y dulzura, sé que de haber sabido lo hubiera evitado, sin embargo, éste es un claro ejemplo de que la intención de ayuda es insuficiente si los recursos (conocimientos en esta situación) son escasos.

 

Sin importar que tan buena intención se tenga, sin el conocimiento decisivo, se puede causar mucho daño.

 

Aquí es donde viene el aprendizaje más importante, aunque tu deseo de ayuda sea inmenso si evitas fundamentarlo con los “recursos” necesarios, sin importar que tan grande sea tu intención el resultado puede ser desastroso.

 

Tal vez de ahí venga la frase que dice los panteones están llenos de buenas intenciones ¿Será?

 

Aunque en mi caso solo me enfermé un poco más tal vez en otros casos podemos causar graves problemas “queriendo ayudar” sin poseer el conocimiento apropiado.

 

Así que el milagro cotidiano se puede resumir en que “los recursos para poder ofrecer la ayuda son imprescindibles“.

 

Otro punto importante en esta segunda regla de la ayuda es, evita las excusas. Si tus condiciones te inhiben para prestar u ofrecer ayuda, evita decir, “quise hacerlo pero no pude”, “hice todo lo posible pero no alcancé”, etc.

 

Por favor evita este tipo de comentarios, son cosas que están de más y en vez de causar empatía se genera un sentimiento de frustración en la otra persona que solicitó la ayuda y le fue denegada o impedida.

 

Analízate cuando alguien te dice lo anterior ¿Acaso te hace sentir mejor? ¿Resuelve tu situación? ¿Te sientes aliviado? En algunas ocasiones hasta te sientes enojado, porque sabes que tal vez la otra persona podía hacerlo pero se disculpó diciendo, “es que yo pensé que… por eso no lo hice”.

 

A mí en lo personal me causa mucha molestia, evito externar comentarios de ese tipo y también evito ese tipo de personas y situaciones.

 

Para muchas personas eso es algo normal incluso así se les ha enseñado y piensan que así deben actuar una vez que incumplieron con algo, por lo tanto se deben justificar explicando porqué el resultado fue deficiente, así de esta forma hacemos que se “mire nuestro esfuerzo” y que sea valorado de alguna manera.

 

Creo que una de las enseñanzas más dañinas que he recibido en mi vida es la frase la intención es la que cuenta. En mi caso particular estoy totalmente en desacuerdo con ello porque ¿De qué te sirven las intenciones cuando el resultado fue negativo?

 

En lo personal estoy en el proceso de decir un simple “lo siento” estoy resolviendo la situación o “lo siento” resarciré el daño, en vez de justificarme y provocar la ira de alguien.

 

Yo mismo me he enojado mucho cuando solicito el resultado de un encargo y comienzan a decirme infinidad de tonterías o excusas con tal de sentirse libres de culpa. La verdad es como dijo una amiga, esfuerzo sin resultado positivo es igual a nada.

 

O bien, tu que harías si tu agencia de viajes se equivoca de fecha, pierdes el vuelo y todo lo que eso conlleva, luego se disculpa diciendo que son humanos y que no volverá a suceder ¿Cómo te sientes?.

 

O imagina que tu jefe dice que hizo lo mejor que pudo pero tu pago saldrá hasta el siguiente viernes ¿De qué te sirven las excusas? Por eso un simple “lo siento y déjame resolverlo”, es mucho mejor, la excusas están de más.

 

Sabiendo esto, en lo personal, me queda muy claro que si decido ayudar a alguien es porque puedo hacerlo.

 

 

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