333 Competencia o incompetencia

La competencia es un pecado, por ello he procedido a destruirla ~John D. Rockefeller. Esas fueron las palabras dichas por este Gigante de la Industrial hace más de 100 años y aún existen personas que piensan de esa manera.

 

Actualmente considero que es todo lo contrario, ahora las empresas de un mismo sector se agrupan, comparten sus mejores prácticas y trabajan por apoyarse unas a otras.

 

Ahora el objetivo ha cambiado, en vez de “dividirse el pastel” buscan la manera de hacerlo más grande o diversificar los mercados.

 

En nuestro país existen todavía empresarios que consideran la frase de Rockefeller como una verdad y creen fielmente en ello cual si fuera un dogma de fe.

 

Aunque en apariencia podría parecer cierto, considero que tarde o temprano la vida acomoda todo en su lugar y les otorga su justo valor.

 

En apariencia se ve como si jamás se pudieran disolver esos grandes monopolios que arrasan con la competencia, la realidad es que en otros momentos eso fue cierto, en la actualidad las cosas están cambiando.

 

Considero que la frase actual es “No le temas a la competencia sino a tu incompetencia”. Cuando crees en tu valor como persona o empresa nada tienes que temer ante la posible competencia que exista.

 

Aunque hagan el mismo producto, aunque tengan el mismo mercado, aunque se parezcan en todos los aspectos, considero que nadie puede hacer el producto u ofrecer el servicio mejor de lo que tú lo haces, con ese estilo, forma, tiempo, dedicación y ganas.

 

El sello que le imprimes a cada cosa es insuperable.

 

Cuando consideras a la competencia como una amenaza es porque tal vez tu servicio o producto son deficientes, sabes que lo que ofreces está por debajo de las expectativas de tu cliente.

 

Por alguna razón lo “engatusaste” y por eso te compran, pero si sigues así sabes que eso es pasajero, ya que puedes tratar de engañar y lo puedes conseguir, pero por ¿Cuánto tiempo? Es entonces, cuando te desespera la competencia.

 

Excepto cuando sabes que tu competencia es un aliado porque te ayuda a mejorar, la respetas e incluso la buscas, la propicias, es un reto para ti.

 

Lo mismo sucede con las personas, cuando envidiamos a alguien es porque lo consideramos una competencia, sabemos que esa persona puede más que nosotros. Considero que si así pensamos puede ser muy real.

 

Elizabeth Kübler decía que los celos son buenos, sentir el deseo de ser como tal persona o mejor, es bueno, te ayuda a crecer personal y profesionalmente.

 

Por otra parte, la envidia, es negativa porque te motivan otras cosas tales como el “destruir a la competencia”. Detrás de ese deseo de destrucción hay mucho miedo e incompetencia.

 

Por ello creo que las personas debemos mejorar constantemente. Una persona segura de si misma es porque conoce el lugar donde se mueve, se ha dedicado a estudiarlo, en vez de sentir envidia, busca la forma de mejorar cada vez ya que de esa forma sabe que a nadie tiene que envidiar.

 

Entiende que esas personas mejores que él pasaron por un proceso y desea llegar allí y aún más ¿Para competir? Algunas veces de ahí se parte, pero al ganar se da cuenta que el proceso es mucho mejor.

 

Entiende que el competir fue un medio pero el fin fue mucho mejor porque le brinda la gran satisfacción de haberse superado a si mismo.

 

Cuando nos perdemos en la competencia es porque tenemos miedo a ser superados.

 

Cuando el objetivo es superarse a uno mismo, vencer nuestros temores, superar nuestros límites, llegar a donde jamás nos imaginamos, en eso consiste el éxito.

 

Para mí el éxito es convertirte en una persona sorprendente para ti mismo, trazarte una meta y llegar más allá de ella, es posible hasta donde tu lo visualices, y una vez visto, lo trazas y lo logras.

 

Mi amigo el Ing. Roberto Bermejo una vez me dijo “Cuando puedes modificar algo es porque lo has absorbido”.

 

Al principio me costó trabajo entenderlo, pero es muy cierto. Una vez que el conocimiento forma parte de ti, una vez que lo has aprendido y lo practicas a diario es la única forma de poderlo modificar y mejorar, es la versión alterna de “la práctica hace al maestro”. Se trata de mejorar constantemente.

 

Todavía, algunos que piensan que Rockefeller haciendo eso fue muy feliz por ser el magnate destruye competencia, absorbiendo todo, poco saben de esta frase dicha por el mismo, de seguro, cerca del final de su vida “Es un error suponer que los hombres de inmensa riqueza son siempre felices”.

 

Estoy de acuerdo ya que considero que cuando todas tus riquezas son materiales sucede así, por tal motivo, prefiero llenar mi vida de riquezas en amor, amistades, esfuerzo enfocado y trascendencia.

 

O como parafraseando a Karl Marx, acumular cosas de manera primitiva por el simple hecho de hacerlo solo porque es “lo deseado”.

 

Y me gusta mucho más este pensamiento de mi poetisa preferida Sor Juana Inés de la Cruz, prefiero poner riquezas en mi entendimiento, que no mi entendimiento en la riquezas.

 

Aprendizajes del día:

  • No le temas a la competencia sino a tu incompetencia
  • El sello que le imprimes a cada cosa es insuperable
  • Tu competencia es un aliado porque te ayuda a mejora
  • El deseo de ser como tal persona o mejor, es bueno, te ayuda a crecer personal y profesionalmente
  • Una persona segura de si misma es porque conoce el lugar donde se mueve
  • Te pierdes en la competencia porque tienes miedo a ser superado
  • El éxito consiste en superarse a uno mismo
  • Cuando puedes modificar algo es porque lo has absorbido
  • Es un error suponer que los hombres de inmensa riqueza son siempre felices
  • Prefiero poner riquezas en mi entendimiento, que no mi entendimiento en la riquezas

 

 

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