347 Ataque a un titán – Parte 02

Continuación del Milagro Cotidiano 346 Ataque a un titán – Parte 01

 

Una vez concluida la parte de mi compañero continué de manera muy similar, le indiqué al maestro que su forma muy peculiar de enseñar, en mi caso particular, era inaplicable porque mi manera de aprender se basaba en el razonamiento y el cuestionamiento.

 

Por lo tanto, si cada vez que yo tuviera dudas, preguntara al respecto y él ocultando su ignorancia, me pondría a investigar sobre ello, entonces, lo único que lograba en mí sería exactamente lo que él deseaba, o sea, que yo guardara silencio y creyera en sus palabras cual si fuera un dogma de fe, palabras literales de él.

 

Recuerdo también haberle mencionado que él buscaba regodearse mas que enseñar en clase, apuntaba decenas de cosas en el pizarrón, que borraba inmediatamente y todos deberíamos tener agilidad mental y física para escribir todo a velocidad inusitada porque borraba sin dejar tiempo para nada.

 

Le dije que en realidad esa forma conmigo era poco funcional, que si su conocimiento fuera tan valioso como él decía le gustaría que se difundiera o ¿Acaso estaba poco fundamentado? Porque al borrar todo demostraba más inseguridad que sabiduría.

 

Aunque seguía rojo del coraje tomó un respiro para decir, creo que tus compañeros piensan diferente.

 

Pasó la palabra a algunos de ellos y por supuesto la respuesta fue la esperada, con miedo respondieron que ellos estaban en desacuerdo, que para ellos, él era un excelente maestro y que gracias a él estaban aprendiendo muchas cosas.

 

Uno de ellos dijo, la verdad es que yo antes me levantaba muy tarde y por lo tanto llegaba tarde a las clases. Luego contundentemente agregó, desde que usted me exige llegar temprano, ahora soy más responsable y eso me ha ayudado mucho. Comentarios similares se dejaron escuchar.

 

En aquel entonces, me daban ganas de ahorcarlos ¿Cómo podían decir tal cosa? En qué cabeza cabe decirle eso a un maestro, ni que fuera su nana, en el mejor de los casos le estaban llamando “mamá” que me levanta y hace que haga las cosas aun cuando no quiero.

 

Eso me irritaba mucho porque para mí era innecesario, ellos “debían” ser responsables e independientes física y mentalmente ¿Acaso eso era lo que el maestro quería que aprendieran? Pero como todo llega a su tiempo el milagro cotidiano llegó con bastante retraso, pero llegó.

 

Años más tarde comprendí que mi compañero León y yo, pensábamos muy distinto a la mayoría porque nuestras condiciones eran similares, en mi caso mi madre había fallecido hacía ya muchos años, mi padre aunque amoroso, a su manera, se mantenía distante.

 

Por decirlo de alguna forma, yo vivía en un mundo de indiferencia, cuando lo hablaba con León, decía que él vivía una situación similar.

 

Ambos habíamos aprendido desde niños que si queríamos algo tendríamos que esforzarnos por ello, porque a nosotros nadie nos levantaría, alentaría o insistiría con que fuéramos mejores personas, todo eso debería provenir de nosotros mismos.

 

Tanto él como yo, sin haberlo solicitado, llevábamos aproximadamente más de 10 años con ese “entrenamiento” de responsabilidad, auto motivación, independencia, etc. Por lo tanto, nos parecía lo más normal del mundo.

 

Por su parte, mi amigo León vivía prácticamente solo, su madre vivía en otro estado y su padre trabajaba todo el día. Vivíamos vidas donde todo dependía de nosotros, si deseábamos algo teníamos que esforzarnos por ello, nada se nos regalaba, todo era sobre la base de dedicación y esmero hasta conseguirlo.

 

Ahora que lo veo desde esa perspectiva, nuestros compañeros nos daban “lástima” por ser como eran, si ellos hubieran sabido nuestra situación, les hubiéramos dado lástima también por ello.

 

Tal vez de alguna manera ambos, León y yo, hubiéramos deseado estar en la misma situación que nuestros compañeros, de hecho, si nos hubieran dado a elegir, de seguro hubiéramos elegido tener una familia funcional, padre y madre, que nos solaparan cosas y hubiéramos sido muy felices de ser iguales a nuestros compañeros.

 

Sin embargo, nuestra situación estaba dada y nada de lo que hiciéramos podría cambiarla, así que si la vida nos había inculcado a luchar, lo seguiríamos haciendo.

 

Después de que el maestro preguntó eso a mis compañeros, me regresa la palabra y pensando que eso sería material suficiente para arrepentirnos de nuestra afrenta, lo único que hizo fue encender más el fuego de justicia que clamaba en nosotros. Mis siguientes palabras hicieron que el maestro se encolerizara aún más.

 

Aprendizajes del día:

  • Me gusta el aprendizaje basado en el razonamiento y el cuestionamiento
  • El ignorante se ofende cuando se duda de su palabra, el sabio exhorta al cuestionamiento
  • El que nada sabe es imprudente, el que mucho sabe es prudente
  • Una mentalidad de abundancia ofrece recursos y conocimientos al por mayor
  • El miedo controla a las personas, el aprendizaje las libera
  • Las palabras son muy poderosas, pueden erigir o destruir construcciones
  • A veces la vanidad y la envidia se disfrazan de sed de justicia

 

Continúa en el Milagro Cotidiano 348 Ataque a un titán – Parte 03

 

 

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