349 Ataque a un titán – Parte 04

Continuación del Milagro Cotidiano 348 Ataque a un titán – Parte 03

 

El maestro al solicitar “el informe” estaba en la parte trasera del salón, esto es, mis compañeros y yo le estábamos dando la espalda cuando él habló.

 

Los pupitres eran de paleta ancha así que me levanté y me senté desafiante sobre la paleta del pupitre. Así podía tener una vista panorámica de todo el grupo ya que yo me sentaba justo al frente del salón, en esta posición podían verme todos en un nivel más arriba y comencé.

 

Maestro, consideramos que no era de la incumbencia de nuestros compañeros saberlo ya que ellos están en desacuerdo con nuestros ideales y forma de pensar, pero si usted me lo solicita, con gusto lo comento.

 

Compañeros, estamos de regreso porque la dirección de la facultad nos impide tomar la decisión que llevamos a cabo por voluntad propia, es decir, nos indican que el reglamento es claro, debemos cumplir con un horario, cierto número de asistencias y permanencia en el salón de clases.

 

Por lo tanto, nos exigieron que regresáramos al aula, sin embargo, seguimos con nuestra forma de pensar intacta y aunque nos obliguen a permanecer, mantendremos la misma convicción ¿Algo más que necesite aclarar maestro? Secamente dijo, nada, y nos dejó salir del aula.

 

Las siguientes clases fueron muy divertidas, muchas cosas cambiaron, lo que podíamos perder ya lo habíamos perdido, a lo que podíamos temer había desaparecido así que las clases se tornaron extremadamente divertidas.

 

Por ejemplo, un día el maestro comenzó a hablar muy despacio, diciendo, aaaaaassssííííí quieeeeereeees que haaaaable o máááás despaaaaaciooo… Digo, porque me dijeron que doy la clase muy rápido y no me alcanzan a entender.

 

¿Bernardo voooooy bieeeen? Le respondí con una sonrisa en mi cara, muuuy bieeen, graaaciaaas. Noté el desdén en su rostro y la sonrisa de triunfo en el mío permanecía. La clase siguió normal.

 

Mi amigo y yo nos sentíamos liberados, podíamos hacer las preguntas que quisiéramos y todas encontraban respuesta, dejó de encargarnos tareas que justificaran su ignorancia o sus deseos de fastidiar al alumno, que eso parecían más que enseñanzas.

 

Perdimos el miedo y entendimos que si para el maestro era divertido burlarse y ser prepotente con los alumnos, entonces, si era un juego decidimos participar y divertirnos también.

 

La verdad fue extremadamente divertido, total ¿Qué era lo peor que nos pudiera pasar? ¿Reprobar? Ya tal vez lo estábamos, así que solo nos quedaba disfrutar del viaje.

 

Nuestros trabajos eran evaluados con muy bajas calificaciones, nuestros exámenes ni se diga, desde el momento que decidimos hablar con él nuestra consigna fue ¿Qué es lo peor que nos puede pasar? Nuestra respuesta a ello con risas era, quedarnos en medio y que nos reprueben. Al tener el horizonte claro decidimos recorrerlo,

 

A mi amigo León nada le importaba su promedio, en mi caso, arruinaría mi titulación automática y alto desempeño académico, pero aun así decidí correr el riesgo. Pensé para mí, si otros en el pasado habían dado sus vidas por lograr sus sueños de libertad ¿Qué importaba lo que yo estaba otorgando por obtener la liberación?

 

Al concluir el semestre nos sentíamos fuertes y valerosos, ningún maestro podría imponernos su ley. Nuestra convicción era, si aquel que se conocía como el más fuerte había sido derrotado, entonces, que se cuidaran los otros, fue el último 90 que obtuve, en los siguientes semestres mi promedio fue 100 perfecto.

 

Descubrí una manera poderosa de obtener la calificación, algo que en ese entonces era valioso para mí. Por otra parte, lamento reconocerlo, pero me volví cínico y cuando tenía que enfrentarme a otro maestro, iba directo a la yugular sin miramientos, no era la mejor forma, pero así funcionó en aquel entonces.

 

Con los años, la experiencia vivida fue tomando diferentes matices, al principio fue una expresión de liberación, justicia y lucha por lo que creíamos que era correcto, es decir, lograr enfrentarse a un titán y salir victorioso. Al final mi compañero aprobó, lo cual era su deseo y por mi parte hasta fui exentado con 90 de calificación.

 

Después al seguir reviviendo la experiencia entendí otras cosas más e incluso hoy he comprendido otros detalles. Considero que lo más grandioso es el aprendizaje en cada situación de la vida. Te pido de favor, leer el epílogo y tendrás mi reflexión final.

 

Aprendizajes del día:

  • Si tu convicción es firme, permanece impávido, tarde o temprano lo lograrás
  • Cuando enfrentas tus miedos, dejan de ser terribles
  • Cuando lo has perdido todo, lo que obtengas será una ganancia
  • Si te adentras en la oscuridad, al poco tiempo te acostumbras a ella y puedes ver sin problemas
  • La vida es un juego, diviértete y participa, te la vas a pasar en grande
  • Si miras tu horizonte y visualizas todo, lo que resta es recorrerlo
  • Cuando tienes poco o nada que perder lo entregas todo
  • Otros han dado sus vidas por lograr sus sueños ¿Qué haces tú para lograr los tuyos?
  • Acostúmbrate a lograr, porque cada logro te hace más fuerte y valeroso
  • Sin importar lo que parezca, cada situación en tu vida encierra un gran aprendizaje para ti

 

Continúa en el Milagro Cotidiano 350 Ataque a un titán – Epílogo

 

 

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