351 La bendición de un anciano

Esta es la bendición de un anciano, tu abuelo, vecino, amigo, pariente, conocido o desconocido, pero que te bendice por ser esa maravillosa persona que cuida de él.

 

Te sonríe porque que le tienes paciencia, lo tratas con ternura, lo escuchas cuando habla aunque sus palabras parezcan sin sentido.

 

También porque lo llevas de un lugar a otro, lo acompañas, le tomas de la mano y le demuestras que tan amado es junto a ti. Y lo expresa abiertamente:

 

Bendito eres porque comprendes que mis manos se han vuelto frágiles y de tanto en tanto tiemblan, pareciera que es por el frío, que lo siento más que antes, pero es por otra razón y es porque mi cuerpo responde cada vez menos a mis peticiones y aun así puedo tocarte y sentir tu amor hacia mí.

 

Bendito seas porque a pesar de que mis manos tiemblan y puedo a veces tirar esa bonita taza que me regalaste, o ese tenedor al hacer el esfuerzo por querer comer sin ayuda, esa pantalla que desconozco porqué pero brilla tanto y tú la usas para todo.

 

Eso lo recuerdo, esa vez que estabas muy emocionado, me la mostraste, se me dificultó sostenerla y cayó al igual que otras cosas. Tú, antes de recogerla me abrazaste y me dijiste que todo estaba bien, me viste preocupado pero tomaste mis manos, las besaste y al oído expresaste, te amo.

 

Bendito eres porque sabes que mis pies se han vuelto lentos y caminas despacio junto a mí, aunque sabes que conozco el camino me guías hasta donde quiera ir, además mientras caminamos escuchas pacientemente las cosas que tenga que contar.

 

Cuando por fin llegamos a donde te dije que me llevaras se me olvida para que quería ir, entonces, te pido regresar, y tú, con una sonrisa me llevas de regreso y disfrutas el estar conmigo.

 

Bendito seas porque sabes que mis oídos funcionan diferente ahora. Me hablas con un volumen más alto pero lo haces de tal forma que te escuche y además que entienda que me tienes paciencia, que te preocupas por comunicarte conmigo.

 

Aun cuando comprendo poco de lo que me dices, me lo repites las veces que sean necesarias porque quieres que sigamos siendo tan unidos como siempre.

 

Bendito eres porque escuchas mis historias que te he contado cientos de veces. Lo sabes y  me vuelves a preguntar por ellas porque sabes que me hace muy feliz recordar esos días tan alegres de mi vida.

 

Sabes que me gusta hacer memoria de mis épocas difíciles y aquellas donde con mi esfuerzo pude lograr tantas cosas y parte de ello es que tú estés aquí conmigo en este momento. Te agradezco que tienes esa habilidad para escuchar una y otra vez sin molestarte conmigo.

 

Bendito eres porque te acercas a mí, me tocas, me besas y me tratas con mucha ternura. Entiendes que a mi edad se necesita mucha proximidad porque mis otros sentidos fallan cada vez más pero el tacto lo tengo muy desarrollado.

 

Eso lo sabes por eso me dejas tocar tu cara, tus manos, sentir tus abrazos y tus besos que me ponen contento. En realidad nada me hace tan feliz como el sentir que estás cerca de mí, me siento protegido y amado.

 

Si tienes cerca de ti a un adulto mayor, trátalo con cariño, él espera todo eso de ti porque en el pasado ya te lo otorgó sin esperar retribución alguna, lo hizo de forma incondicional porque su amor hacia ti fue así.

 

Si no conoces a algún adulto mayor o no convives con ellos, hay muchos que esperan por tu cariño en los albergues o casas hogar, todos los días desean aunque sea 5 minutos de tu tiempo.

 

Hoy hazte el propósito, darás un poco de tu tiempo, cariño y recibirás grandes bendiciones de su parte las cuales son invaluables.

 

Aprendizajes del día:

  • La experiencia nos vuelve fuertes y sensibles al mismo tiempo
  • Caminar al ritmo de la otra persona, aunque ésta lo haga más despacio
  • Bendito seas porque me otorgas tu tiempo y cariño
  • Como te ves me vi, como me veo te verás
  • Quiero escuchar pacientemente y disfrutar de la compañía
  • Dar un poco de tiempo a alguien puede causarle mucha alegría
  • Todo lo que das es lo recibes

 

 

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