354 La ayuda viene…

Te ha pasado que te despiertas con toda la energía del mundo, todo es felicidad y armonía a tu alrededor, vas manejando y quieres detenerte a saludar a todas las personas.

 

Está bien, he de reconocerlo, creo que no a todos les pasa así, y ya me estoy empezando a creer que como dicen en la oficina, soy “medio extraterrestre” [risas].

 

Y así de feliz como andaba ni el tráfico me hacía, según yo, lo quise evitar y entré en una calle que era poco transitada. Para cuando me di cuenta de lo lejos que estaba mi creencia de ello, ya estaba en medio de un torrente de automóviles silbando, algunos gritando y como de costumbre todos deseando pasar primero.

 

La felicidad de unos momentos atrás se empezaba a disminuir y se comenzaba a generar un deseo de salir a como diera lugar de esa calle.

 

Aunque siempre he pensado que las cosas suceden por algo, así que por alguna razón me tranquilicé y dije, el día es feliz y genial, éste es solo un pequeño “bache” para que valores lo grandioso que es tu día, tú tranquilo y espera, no hay un embotellamiento que dure por siempre.

 

Me repetí, hoy seré paciente y simplemente observaré la vorágine de automóviles haciendo lo mismo que otros.

 

De alguna manera hasta me parecía curioso ver a todas las personas reaccionar de cierta forma y de pensar que yo he actuado de la misma forma, me sentía apenado.

 

Mientras observaba atentamente veía como los automovilistas deseaban salir desaforadamente del lugar, sin mucha educación vial se aventaban el carro el uno al otro.

 

Me parecía estar dentro de una película ya que yo simplemente permanecía impávido y atónito al ver tales comportamientos, en los cuales yo mismo había participado.

 

Creo que el aprendizaje fue rápido porque ni el espectáculo ni mi espera duraron mucho. Si me preguntas cómo fue, realmente me parece complicado explicarlo pero haré mi mejor esfuerzo.

 

El auto que venía detrás de mí, hizo unas maniobras que se me hicieron bastante temerarias, de alguna forma se pasó enfrente de mí, deteniendo el tráfico de una manera poco usual.

 

Luego se detuvo en medio de la calle, desconozco la razón, pero generó un espacio lo suficientemente grande que me permitió pasar con toda tranquilidad.

 

Hasta el momento es una de esas cosas que pocas veces o nunca te pasan en la vida, siento que fue “ni mandado a hacer” para mí, mejor que si un policía hubiera detenido el tráfico especialmente para mí.

 

Eso me llevó a pensar que aun en medio del caos ocurre un milagro cotidiano, ya que puede haber alguien que no queriendo ayudarte lo haga y por supuesto, sin esperar algo a cambio porque en realidad su intención dista mucho de ayudarte.

 

A veces la vida pone este tipo de oportunidades para que las aproveches porque son creadas especialmente para ti.

 

Considero que si eres paciente la ayuda viene de donde menos te lo imaginas. Es como luego dicen, estar en el lugar y momento correcto.

 

Creo que muchas de las cosas que he podido compartirte a través de Milagros Cotidianos es porque me ha tocado la bendición de estar exactamente en el momento, lugar y con la gente adecuada.

 

Así que paciencia, todo sucede por algo, evita desesperarte porque la oportunidad puede estar a la vuelta de la esquina o tal vez esperando en algún embotellamiento [risas].

 

Aprendizajes de hoy:

  • No hay un embotellamiento que dure por siempre
  • Seré paciente y simplemente observaré
  • Éste es solo un pequeño “bache” para que valores lo grandioso que es tu día
  • Cuando observas a los otros actuar y te desagrada, es una señal de que tal vez tú haces lo mismo
  • Aun en medio del caos ocurre un milagro cotidiano
  • La ayuda viene de donde menos te lo imaginas
  • Puede haber alguien que no queriendo ayudarte lo haga
  • Hay oportunidades especialmente creadas para ti

 


Pintura: Hot Rod Hop Small – Teresa N. Fischer

 

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