362 Lo perfecto de lo imperfecto

Cada día comprendo que la vida tiene formas muy curiosas de hacerte lograr tus sueños, a veces no utiliza las mejores técnicas o los métodos son muy poco ortodoxos. Todo esto desde la óptica de quien las vive.

 

Sin embargo, si eres paciente, si puedes esperar a ver la magnificencia del equilibrio perfecto, podrás disfrutar de los grandes beneficios, si y solo si, esperas y actúas en el momento indicado es así como encuentras lo perfecto de lo imperfecto.

 

Toda respuesta llega a ti, sencilla, en su momento, pero debes estar tranquilo. A pesar de que la tormenta sea fuerte y te abrume todo a tu alrededor, tranquilízate, piensa con calma y pronto llegan las certezas, humildes, sin prisas, aparecen ante ti como rayos de sol e iluminan todo a tu alrededor para que puedas caminar por el sendero correcto.

 

Eso me pasó cuando llegué a Canadá, mi ideal de país, ciudad y estancia. Todo estaba en orden, la institución educativa arregló todo por mí, por supuesto, pagué con antelación por el servicio para que todo estuviera “perfecto” a mi llegada.

 

La idea de convivir con una familia nativa me daba seguridad, llegaría a un hogar a pasar el año nuevo y ¿Porqué no? Toda mi estancia, sería perfecta. Cuando me enviaron los generales me enteré de que eran 4 hijos de entre 5 y 15 años, esposo, esposa y una abuela.

 

Dije para mí, será toda una experiencia estar en compañía de una hermosa familia que me enseñe la forma de vivir en Canadá, me guíe por los mejores lugares a donde deba comprar, me aconseje sobre las opciones de moverme en la ciudad, en fin, será algo grandioso ¿Cómo podría estar mal?

 

Cuando llegué el esposo me recibió de manera afectiva, me mostró la casa, mi cuarto, los niños salieron a mi encuentro, tres de ellos, la verdad me parecieron adorables, divertidos, arrebatándose la palabra para que les prestara atención, me sentía como el tío que estaban esperando para comentarle todo de su familia, de su escuela, juegos, etc.

 

Esa noche dormí tranquilo, aunque escuchaba a los niños correr y reír a carcajadas, luego a cierta hora guardaron silencio supe que era algo maravilloso convivir con esa familia.

 

Sería toda una experiencia, incluso llegué a pensar que era algo no planeado pero que probablemente podría ser parte del plan divino, estar con “gente común” y llevar una vida de familia que hacía años que no vivía.

 

Al siguiente día decidí salir a la aventura, estaba lloviendo, un día común en Vancouver, supuse que con mi ropa nueva, lista para ese clima, mi paraguas recién estrenado y toda mi voluntad de explorador sería suficiente para pasar un día de lujo.

 

Y así fue al principio, me encantaba escuchar la lluvia en mi paraguas, verla caer apaciblemente en las plantas y árboles, una lluvia ligera y hermosa ¿Qué podría arruinar ese glorioso momento?

 

Al comenzar a arreciar la lluvia, dejó de ser apacible, empezó a mojar mis pantalones, comencé a sentir mucho más frío. Quería tomar fotografías y mi manos se me congelaban ya que los guantes que usaba eran demasiado grandes para llevarlos en un día común.

 

Se volvía muy incómodo porque tenía que sacar mi teléfono para poder ver la ubicación y no perderme en una ciudad que me era completamente desconocida.

 

Después de los momentos gloriosos iniciales, ahora todo se tornaba hostil, mucho frío, mis pantalones húmedos, sin gente en las calles y el viento comenzaba a hacerme difícil el respirar. Sentía el escurrimiento nasal y no llevaba pañuelos desechables, me comenzaba a sentir muy incómodo.

 

Decidí regresar a la casa, lo hice bastante rápido y cuando llegué fue maravilloso sentir la calefacción que se me hizo muy caliente pero muy agradable al mismo tiempo.

 

Sin embargo, el tiempo de paz cesó al llegar y ver mi cuarto abierto y a los niños jugando sobre mi cama, brincando, agarrando mis cosas, preguntando que si que era esto o aquello…

 

Aprendizajes del día:

  • Mide tus palabras porque serán tu medida futura
  • Espera y actúa, encontrarás lo perfecto de lo imperfecto
  • Toda respuesta llega a ti, sencilla, en su momento, pero debes estar tranquilo
  • Tener sueños es importante, pero tener Plan B también es necesario
  • Las certezas llegan cuando estás tranquilo
  • Los planes divinos existen, pero pueden ser diferentes a los tuyos, acepta el reto
  • A veces necesitas perderte para poderte verdaderamente encontrar

 

 

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