363 Hay un plan superior

Continuación del Milagro Cotidiano 362 Lo perfecto de lo imperfecto

 

A veces te enamoras mucho de tus sueños que no te percatas de ciertos detalles o se te olvida generar el Plan B, o tal vez todo es parte de un plan maestro para que aprendamos lecciones y sigamos adelante.

 

Al transcurrir el tiempo y digerir todo entiendo que siempre hay un plan superior, encuéntralo y todo tendrá sentido. Te cuento la siguiente parte de esta experiencia que me ha enseñado tanto.

 

La mamá les gritaba a los niños para que se salieran de mi cuarto pero ellos no hacían caso, al contrario, gritaban más fuerte y jugaban con más intensidad. Además, querían que participara de sus juegos ya que ellos realmente estaban muy divertidos.

 

Honestamente no sé que cara puse pero la madre los forzó con gritos aún más fuertes a salir de la estancia. Una vez que los niños se retiraron con risas y gritos, la señora me ofreció disculpas.

 

Eso fue solo el principio porque en los días siguientes los niños siguieron entrando a mi cuarto, uno de ellos seguía brincando en mi cama, adorables ellos (sarcasmo) y los demás preguntando demasiadas cosas, que si qué era esto o lo otro, si para qué servía, etc.

 

Para alguien como yo, es decir, acostumbrado a estar siempre con adultos y con poca paciencia para los niños pues ya te imaginarás, se tornaba una situación demasiado incómoda. Me recordé, la incomodidad no es mala, te forza a obtener mejores condiciones.

 

Después, cuando los niños no estaban en mi cuarto se escuchaban los gritos de todos, los niños gritando porque les quitaban algo o porque querían que la hermana mayor los atendiera. También la abuela gritando para que se callaran o sabrás Dios para qué, la mamá gritando para que se comportaran, el padre haciendo lo mismo.

 

Ahora lo adorable de un principio se tornaba grotesco y era muy extenuante para mí. Me preguntaba una y otra vez ¿Y mi familia adorable dónde está? A la vez, hacía un gran esfuerzo por decirme a mí mismo, evita lamentarte por lo que perdiste, pregúntate por lo que viene.

 

Y eso fue solo el principio, porque cada día se volvía más insoportable para mí. Así que unos días después fue cuando decidí que no podría permanecer ahí, pero y ¿A dónde ir? ¿Cuáles eran mis opciones en una ciudad que ni siquiera conocía? No sabía ni cómo tomar el autobús mucho menos un tren rápido, sin parientes, amigos o conocido alguno.

 

Es en esos momentos donde recuerdo haberme visto como un triunfador cuando la gente me preguntaba ¿Conoces a alguien o tienes familia en Canadá? Y muy orgulloso respondía, no, a nadie, voy a la aventura. Me sentía como todo un explorador.

 

Y como en las películas, termina la escena de ensueño, soberbia y vanidad, regreso a mi triste realidad. Me sentí muy atribulado y con ganas de… te lo confieso, de regresarme inmediatamente, dejar todo tirado y volver a casa, a mi estado de confort.

 

De pronto me viene esta frase a la mente, el querer abandonar todo es normal, el hacerlo es imperdonable. Imperdobale para el que lucha y llega tan lejos, para el que logra llegar a la cima y resulta que sintió mucho frío y se regresa, dije, no, eso no es para mí.

 

Lo bueno es que solo fueron pensamientos, tardé más en pensarlos que en ponerme a buscar alternativas. Es cierto, el que huye se condena, sigue adelante, no claudiques.

 

Aunque todo pareciera hostil y sin pies ni cabeza para mí, poco a poco se fue dando, pero para eso me tuve que tranquilizar y comenzar a ver las cosas de manera fría y calculadora, sin sentimientos ni emociones nocivas como la frustración, enojo, desilusión, etc.

 

Exactamente en ese momento aunque me costara mucho trabajo asimilar, sobreponerme, salir adelante y todo lo que eso me implicaba, en ese momento es que en medio de la tormenta comienzo a divisar algunos destellos de luz…

 

Continúa en el Milagro Cotidiano 002 Abre los ojos.

 

Aprendizajes del día:

  • Siempre hay un plan superior, encuéntralo y todo tendrá sentido
  • La incomodidad no es mala, te forza a obtener mejores condiciones
  • Evita lamentarte por lo que perdiste, pregúntate por lo que viene
  • Cuando te sientas perdido, revisa tus opciones, siempre habrá un camino
  • El querer abandonar todo es normal, el hacerlo es imperdonable.
  • El que huye se condena
  • Sigue adelante, no claudiques

 

 

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